Entrevista con Andrea Onelli / CEO Onelli Lab
Hoy, sin embargo, hablar de su empresa ONELLI LAB solo como una escuela sería quedarse corto. La educación sigue siendo el corazón del proyecto, pero alrededor de ese corazón han crecido otras líneas que completan la visión: un laboratorio de tostión y transformación, una red de consultoría y acompañamiento para empresas, y una plataforma de eventos y campeonatos que celebra la técnica, la comunidad y el espectáculo cafetero. ONELLI EDUCATION es una de las puertas de entrada; ONELLI LAB es la casa completa.

¿QUÉ INSPIRÓ LA CREACIÓN DE ONELLI?
Andrea lo explica desde un punto de partida muy sensorial: ONELLI nace de las ganas de investigar y compartir el mundo del análisis sensorial, primero en café, pero también en otros universos donde la naturaleza transmite experiencias únicas. Hay algo importante en esa respuesta: el café no aparece como un producto aislado, sino como una puerta de entrada a una manera más amplia de percibir.
“ONELLI nace de la gana de investigar y compartir sobre el mundo del análisis sensorial, primero que todo del café, y de otros mundos que por medio de la naturaleza transmiten experiencias sensoriales únicas”.
Esa frase contiene buena parte del ADN del proyecto. ONELLI no se presenta solo como una escuela donde alguien va a recibir información, sino como un lugar para entrenar la sensibilidad, el criterio y la conciencia. Un espacio donde el café se estudia, se prueba, se mide, se transforma, se discute y también se lleva a escenarios reales de negocio, comunidad y competencia.
¿DÓNDE EMPEZÓ TODO?
ONELLI se fundó al final de 2020 en Bogotá. Primero fue una escuela enfocada en educación y consultoría; luego, en 2022, llegaron la venta de café tostado y la tostaduría, como una forma de ampliar el alcance técnico del proyecto y ofrecer café a cafeterías.
Ese crecimiento no fue un simple cambio de portafolio. Fue la construcción progresiva de un ecosistema. La escuela necesitaba laboratorio; el laboratorio abría preguntas de tostión; la tostión conectaba con análisis físico, catación, selección, trilla, empaque, marcas, servicios y acompañamiento a otros actores de la cadena. ONELLI fue creciendo como crecen los proyectos que tienen una idea central fuerte: cada nueva línea debía conversar con la anterior.
Hoy, cuando alguien entra a ONELLI, no entra únicamente a un salón de clase. Entra a un espacio donde hay muestras, máquinas, tostadoras, mesas de catación, molinos, empaques, conversaciones técnicas, estudiantes, marcas, competidores, emprendedores y profesionales que llegan desde lugares muy distintos con una misma intención: entender mejor el café y convertir ese conocimiento en decisiones reales… en un estilo de vida.
¿CUÁL ES LA MISIÓN DE ONELLI EDUCATION DENTRO DE ONELLI LAB?
Andrea habla de conciencia, educación y conexión. Tres palabras que podrían sonar abstractas si no estuvieran aterrizadas en un oficio tan concreto como el café. Porque en esta industria, aprender no es decorar el discurso; aprender cambia decisiones. Cambia cómo se compra, cómo se prepara, cómo se evalúa, cómo se tuesta, cómo se sirve, cómo se comunica una taza y cómo se construye un proyecto cafetero.
“ONELLI EDUCATION quiere llevar conciencia, educación, conectar gente y permitir a los coffee lovers entender cómo la educación puede crear una perspectiva completamente nueva sobre el café”.
Esa perspectiva nueva es, quizá, una de las promesas más honestas de la educación cafetera: no convertir a todo el mundo en experto de la noche a la mañana, sino darle mejores herramientas para mirar. Un productor puede comprender mejor la calidad de su café. Un barista puede preparar con más criterio. Un tostador puede tomar decisiones más precisas. Un emprendedor puede construir una marca con más coherencia. Incluso un coffee lover puede empezar a disfrutar una taza con una atención distinta.
Por eso ONELLI EDUCATION no funciona como una línea aislada. Es la base desde la que se alimentan las demás áreas del proyecto. La educación forma criterio; el criterio mejora la tostión, la consultoría, la maquila, la competencia, la experiencia de servicio y la manera en que una marca se relaciona con el consumidor.
¿POR QUÉ EDUCARSE FORMALMENTE EN CAFÉ?
Andrea lo plantea desde una frase incómoda, de esas que suenan simples hasta que uno las mira con calma:
“Si crees que la buena educación es cara, prueba con la ignorancia”. – Derek Bok, expresidente de Harvard University
Y nada más cierto. En café, la ignorancia no siempre se nota de inmediato, pero se paga. Se paga en malas compras de materia prima, en tuestes mal desarrollados, en recetas imposibles de replicar, en barras que no logran consistencia, en marcas que prometen calidad pero no saben sostenerla, en productores que no reciben retroalimentación útil, en cafeterías que invierten en equipos sin entender realmente cómo usarlos. A veces se paga en dinero; otras veces, en tiempo, reputación, desperdicio y oportunidades perdidas.
Por eso la educación formal no debería verse solo como un certificado colgado en la pared. En ONELLI, educarse significa construir criterio para decidir mejor. Puede ayudar a un barista a entender por qué su espresso no expresa dulzor; a un productor, a leer mejor una muestra; a una tienda, a capacitar a su equipo; a un tostador, a desarrollar curvas con más intención; a un emprendedor, a no tomar decisiones a ciegas.
“La formación no reemplaza la experiencia, pero evita que la experiencia avance a punta de ensayo, error y pérdidas innecesarias.”
En ese sentido, la educación no encarece el camino: muchas veces lo vuelve más serio, más claro y, a largo plazo, menos costoso. Le recuerda a toda la cadena que detrás de una taza no hay magia suelta, sino conocimiento aplicado.
¿QUÉ OFRECE HOY ONELLI?
ONELLI EDUCATION se ha consolidado como una escuela reconocida a nivel internacional, con certificaciones como SCA, Q-GRADER y LAGS. Este es uno de sus puntos más fuertes: reunir en un mismo espacio las certificaciones internacionales más importantes del mundo cafetero, conectadas con una experiencia de laboratorio y planta de producción real.
“Nos enorgullece ser la única escuela en Colombia y una de las pocas en el mundo que ofrece tres de las certificaciones internacionales más reconocidas: SCA, CQI y LAGS”.
Pero ONELLI no se queda en el aula. Su universo actual se expresa en varias líneas que trabajan juntas. ACADEMY LAB concentra la formación profesional certificada y los cursos propios; ROASTING LAB integra cafés tostados de marca propia, la planta de trilla, tostión, selección, empaque, análisis físico y sensorial, además del modelo de co-roasting; NETWORK LAB acompaña a fincas, tiendas, laboratorios, tostadores, marcas y profesionales con consultoría técnica y empresarial; y SHOWTIME lleva el conocimiento al escenario mediante eventos y campeonatos cafeteros propios.
En términos simples: ONELLI es escuela, laboratorio, red técnica y plataforma de comunidad. Allí el café puede estudiarse, evaluarse, transformarse, proyectarse comercialmente y celebrarse en escenarios donde la técnica también se vuelve experiencia compartida.
Esa mezcla es importante porque evita una separación común: la educación por un lado, la realidad productiva por otro, la marca por otro y la comunidad por otro. En ONELLI, todo eso es un ecosistema que se vive.
¿QUÉ DISFRUTA ANDREA AL ENSEÑAR?
Esta es una de las respuestas más reveladoras, porque muestra que para Andrea enseñar no consiste solamente en saber mucho. El conocimiento importa, por supuesto, pero no alcanza. También hay que saber transferirlo y, sobre todo, entender cómo aprende la persona que está al frente.
“Enseñar necesita conocimiento, capacidad de transferirlo y entender cómo la persona que está en tu frente mejor aprende”.
Esa frase podría funcionar como una pequeña declaración pedagógica. Cada estudiante llega con una historia distinta: algunos vienen del campo, otros de la barra, otros de la tostión, otros del emprendimiento, otros del entusiasmo puro por el café, otros de diferentes lugares del mundo. No todos necesitan la misma explicación ni aprenden al mismo ritmo. El reto está en convertir conceptos complejos en experiencias que puedan practicarse, discutirse y aplicarse.
Para Andrea, uno de los momentos más gratificantes ocurre cuando el estudiante logra aplicar algo que antes parecía lejano o difícil. Cuando una idea se vuelve gesto, decisión, receta, evaluación o criterio. Ahí la educación deja de ser teoría y empieza a moverse en el mundo real. Tal vez por eso ONELLI ha crecido hacia tantas direcciones sin perder el hilo:
“Porque una buena formación no termina en el certificado; puede convertirse en una marca, una curva de tueste, una asesoría, una competencia, una tienda mejor gestionada o una comunidad más fuerte.”
¿CUÁNTAS PERSONAS HAN PASADO POR ESTE CAMINO?
Desde 2020, Andrea y ONELLI han formado alrededor de 500 personas. La cifra importa, pero importa más lo que contiene: productores, baristas, tostadores, empresarios, coffee lovers, profesionales y curiosos que llegaron con preguntas distintas y encontraron una manera más estructurada de acercarse al café.
Ese número también habla de comunidad. ONELLI no se ha construido únicamente desde sus cursos, sino desde las conexiones que se generan entre estudiantes, aliados, instructores y profesionales de diferentes países. En el café, aprender casi nunca es un acto solitario. Se aprende catando con otros, discutiendo con otros, comparando con otros y entendiendo que una misma taza puede abrir muchas conversaciones.
¿HACIA DÓNDE VA ONELLI?
Andrea imagina a ONELLI, en cinco años, con sus líneas de negocio mucho más desarrolladas y con el CACAO como actor invitado al ecosistema. Lo bueno es que esa visión coincide con lo que la marca ya muestra hoy.
La educación necesita escenarios donde aplicarse. La tostión necesita análisis y criterio. La consultoría necesita experiencia real. Los eventos necesitan comunidad. El networking necesita una razón para encontrarse. Y el café, si quiere avanzar como industria, necesita lugares donde todo eso pueda conversar.
UN DETALLE INESPERADO
Después de hablar de certificaciones internacionales, maquinaria de precisión, análisis sensorial, co-roasting, consultoría, cacao, café, eventos y futuro, Andrea suelta un dato mínimo: su fruta favorita es el albaricoque.
Tiene sentido.
Al final, ONELLI también nació de alguien que se toma muy en serio el acto de probar. De alguien que entiende que el sabor no es un detalle superficial, sino una forma de memoria, conocimiento y conexión con la naturaleza.
Quizá esa sea una buena manera de entender este proyecto: ONELLI toma el café muy en serio, pero no olvida que todo empieza por la sensibilidad. Por la curiosidad. Por las ganas de probar, entender, transformar y compartir mejor.